Estilo de lucha

El jiu-jitsu brasileño consiste básicamente en llevar a un oponente al suelo, por medio de un derribo o un lanzamiento con el fin de establecer una lucha de agarres o grappling, utilizando diferentes técnicas, ya sean sumisiones, luxaciones de brazos o piernas o estrangulaciones, y someterlo. Por lo tanto las ventajas que puede tener un oponente más grande en pie, como un mayor alcance, un mayor peso, y ataques más poderosos, son anuladas en gran parte cuando se lucha en el suelo.

Una vez que el oponente está en el suelo, se usa una serie de movimientos tácticos con la ayuda de la inercia y la redistribución de peso para manipular al oponente hasta una posición adecuada para la aplicación de las técnicas. La posición básica de este arte es la guardia, en la que el usuario utiliza las piernas para controlar el torso del oponente frente a frente. El logro de una posición dominante en el suelo es una de las características del jiu-jitsu brasileño, ya sea con el control lateral, el control norte-sur, la posición montada o el control por la espalda. Este sistema de movimientos, control y manipulación se puede comparar con un ajedrez cinético o en movimiento, y cuando se logra una sumisión se la puede comparar con el jaque mate, ya que en una situación real se tendría una desventaja difícil de superar; ejemplos de esto serían una articulación dislocada, pérdida del conocimiento por fatiga o estrangulación, o K.O. por golpes dados desde la posición dominante (nótese que cualquier tipo de golpeo está prohibido en el jiu-jitsu brasileño, pero esta regla se ha perdido de las relaciones originales entre el arte y las competiciones de vale tudo en Brasil).